Enfoque terapéutico de Hikari
Trabajo desde un enfoque estructurado y orientado a comprender cómo se está manteniendo el malestar, no solo a reducir el síntoma de forma puntual.
En las primeras sesiones nos centramos en:
Entender con claridad qué está ocurriendo.
Identificar los factores que están reforzando el problema.
Observar cómo reaccionas emocional y corporalmente ante determinadas situaciones.
Establecer una dirección concreta de trabajo.
Este primer nivel suele aportar mayor claridad y una sensación de orden en el proceso. En muchos casos, comprender el funcionamiento del problema ya permite empezar a relacionarse con él de manera diferente.
A partir de ahí, el trabajo puede continuar profundizando en patrones más estables de funcionamiento emocional y relacional, siempre en función de los objetivos y necesidades de cada persona.
Este segundo nivel no es obligatorio ni automático. La profundidad y la duración del proceso se revisan de manera conjunta. La terapia no es indefinida ni impuesta, sino ajustada a cada momento.
El objetivo es que el proceso tenga sentido, sea progresivo y esté orientado a generar cambios reales y sostenibles en la forma de afrontar las situaciones.